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Cultura / El Hilorio |
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Les voy a explicar señores
un suceso de dolor que tan solo el referirlo entristece el corazón. En un pueblo de Castilla según la letra declara en una hermosa ciudad tuvo lugar esta infamia. En una casita humilde vive una familia honrada compuesta por una madre y un hijo que la adoraba. La madre era una anciana y algo enferma se encontraba y el hijo con grande afán sin descanso trabajaba. Para que a su pobre madre nunca nada la faltara, pues no tenia otro amor más que a su madre adoraba. Así fue pasando el tiempo hasta que al fin conoció una encantadora joven y de ella se enamoró. La joven con gran cariño correspondió aquel amor y muy pronto de aquel joven ciegamente se prendió. Pero entre los dos amantes una barrera se alzaba el era un humilde obrero y ella rica acaudalada. Así pasaron los días pasaron varias semanas y estos dos enamorados más ciegamente se amaban. Pero un día que el padre de la joven se enteraba que su hija con un pobre en relaciones se hallaba. Lleno de rabia y coraje a su hija se acercó como una fiera inhumana de esta manera la habló: ¿Como es que tienes valor hija perversa y malvada con un miserable obrero en relaciones te hallas?. ¿No ves que el es un pobre y tu poderosa y rica si no dejas a ese hombre deshonras nuestra familia?. Si es que quieres ser casada yo te buscaré un marido que tiene muchas riquezas y se casará contigo. Las riquezas padre mío para mi no valen nada pues ellas tienen la culpa de las mayores desgracias. Yo en todo le obedezco dijo la hija a su padre pero eso no me lo pida me es imposible olvidarle. Antes prefiero morir que traicionar a mi amor pues aunque sea un pobre es rico de corazón. El padre muy enrabiado en un cuarto la metió y a la infeliz muchacha cruelmente maltrató. Durante ocho días permaneció encerrada sin darla alimento alguno para que de el se olvidara. Al cumplir los nueve días este padre sin entrañas penetró en la habitación en donde su hija estaba. La pobre enferma de muerte en un rincón la encontró a la desgraciada joven y de esta manera la habló: Isabel te estás muriendo, ¿como eres tan desgraciada? ¡maldito sea ese hombre que te tiene trastornada!. Al oír esto la joven de rodillas se postró y con débiles palabras de esta manera exclamó: Hombre de mal corazón padre de malas entrañas por la ambición del dinero me llevas a la desgracia. Yo ya estoy fuera del mundo mi vida pronto se acaba y muero sin poder ver al hombre que tanto amaba. De su cuerpo casi muerto un gran suspiro salió y esta desgraciada mártir su alma a Dios entregó. Al enterarse aquel joven de la muerte de su amada con mucha pena y dolor amargamente lloraba. Lleno de ira y coraje un gran cuchillo cogió y a casa de aquel malvado muy pronto se dirigió. Y le dice hombre malvado padre de mal corazón que a tu pobre hija has matado sin tenerla compasión. Pero te juro que ahora su muerte la vengo yo y sacando el cuchillo le atraviesa el corazón. Al ver que muerto quedaba de aquella casa salió resuelto y sin vacilar al cementerio marchó. Y en la tumba de su amada de rodillas se postró y llorando como un niño de esta manera exclamó: Isabel del alma mía tu muerte ya he vengado has muerto por mi amor y yo vengo a morir a tu lado. Al momento del bolsillo papel y lápiz sacó y con mano temblorosa unas líneas escribió. Y con el mismo cuchillo un fuerte golpe se daba cayendo muerto en la tumba de aquella que tanto amaba. Adiós madre de mi alma ¡Adiós madre de mi vida! tu hijo se va del mundo cuando más falta te hacía. Ya sabes que por mi culpa su vida sacrificó la mujer que yo quería con todo mi corazón. Y sin ella en este mundo me era imposible la vida no llores ni tengas pena adiós mi madre querida. |