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Cultura / El Hilorio

La condesita mártir

En tierras granadinas
un matrimonio habitaba
dueño de muchas haciendas
según la letra declara.
Gozaba nombre de conde
por toda aquella comarca
en un grandioso cortijo
con su familia habitaba.
esta tenía una hija
Florentina se llamaba
y sacrificó su vida
por un hombre que adoraba.
Florentina tenia un novio
que Jacinto se llamaba
y se casaba con el
si sus padres la dejaban.
Pero aquellos malos padres
las ideas la quitaban
dándola muchos consejos
para ver si le olvidaba.
Más la buena Florentina
sin hacer caso de nada
mientras más la reprendían
más ciegamente le amaba.
Ese hombre Florentina
para ti no vale nada
antes de verte con el
prefiero verte enterrada.
Pues tu bien sabes que eres
hija de muy noble sangre
si te casas con ese hombre
deshonras nuestro linaje.
En todo les obedezco,
dijo la hija a su padre
pero eso no me lo pida
que es imposible olvidarle.
Antes prefiero morir
que traicionar mi corazón
pues aunque sea un pobre
es noble de corazón.
Al oír esto su padre
sin escuchar más palabras
lleno de ira y coraje
en un sótano la tranca.
No la daba de comer
nada más que pan y agua
y otros muchos martirios
para ver si le olvidaba.
Ha pasado vario tiempo
pasaron siete semanas
Florentina estaba enferma
descolorida y delgada.
Un día llegó su padre
a verla por la mañana
y la dice Florentina,
¿como eres tan desgraciada?.
¿No ves que te estás muriendo
y no dejas tus tontadas?
¡maldito sea ese hombre
que te tiene trastornada!
Si quieres salir de aquí
muy pronto serás casada
con el hijo del marqués
el más rico de Granada.
Las riquezas padre mío
para mi no valen nada
mándame un sacerdote
quiero confesar mi alma.
Yo ya estoy fuera del mundo
mi vida pronto se acaba
y muero sin poder ver
al hombre que tanto amaba.
Al otro día siguiente
a muerto se oye tocar
¿quién murió? dice la gente
sin saber que contestar.
Murió la hija del conde
la que se quería casar
con Jacinto el carpintero
el hijo del mayoral.
Condes y duques vinieron
su cadáver a velar
pero no vinieron antes
a darla la libertad.
Al enterarse Jacinto
que Florentina murió
al suelo cae desmayado
de un ataque que le dio.
Llegó el día del entierro
y él la fue a acompañar
a la puerta del cortijo
dónde se puso a llorar.
Ya dicen la condesita
que la llevan a enterrar
en hombros de cuatro doncellas
y un ataúd de cristal.
Toda la gente pregunta
viendo a aquel hombre llorar
que tiene ese buen hombre
que tan afligido está.
Es el novio de la joven
que la llevan a enterrar
que si no fuera un mal padre
casados podrían estar.
Todas las noches el joven
por su novia iba a rezar
al lado del cementerio
dónde la vio enterrar.
Al poco tiempo este joven
y con tan grande pesar
Jacinto cayó en la cama
enfermo de gravedad.
Todos los mozos del pueblo
lo iban a consolar
pero aquel pobre muchacho
no hacia más que llorar.
Jacinto entregó su alma
al ordenador del cielo
después de haber pasado
grandes penas y tormentos.
Aquí termina el romance
de este verdadero amor
que por culpa de su padre
se hayan muerto los dos.
Padres que tenéis hijos
que esto os sirva de ejemplo
que el matrimonio y la muerte
es un ministerio del cielo.