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Cultura / El Hilorio

Niña que encuentra a su padre

Voy a contarles un caso
que ha causado admiración
ocurrido en Barcelona
en la calle de Aragón.
En casa de unos señores
allí una joven servía
como era tan bonita
mucho el señor la quería.
Hay que ver de qué manera
que a la joven el trató
todo lo que la decía
la infeliz se lo creyó.
Peor cuando llegó el día
que ella en cinta quedó
ya no le volvía a ver
porque de viaje salió.
Un día salió la chica
de casa con el señor
y en una casa de fotos
se retrataron los dos.
La chica muy cariñosa
a su señor le decía:
yo me quedo con la foto
y la veré todos los días.
El tiempo fue transcurriendo
y la hora la llegó
dio a luz una hermosa niña
quedan con salud las dos.
A los tres o cuatro días
el señor se presentó
cogiéndola en sus brazos
tiernamente la besó.
Dejándola algún dinero
de ella se despidió
la dijo que volvería
pero nunca más volvió.
Ella criaba a su hija
como Dios la dio a entender
y se puso a trabajar
sin acordarse más de él.
Transcurridos trece años
la pobrecita enfermó
y se puso tan malita
que en pocos días murió.
La niña al quedar solita
la pobrecita con pena
enseguida buscó casa
y se puso de niñera.
La señora la pregunta:
¿cómo vas tan enlutada?
es que se murió mi madre
en esta misma semana.
Aquí tenemos un niño
y si te cuidas de él
ya no saldrás de la casa
y te trataremos bien.
La niña quedó contenta
toda llena de alegría
porque el niño y los señores
allí todos la querían.
Un día estando comiendo
todos en buena armonía
en la niña se fijaban
que al niño se parecía.
La señora la pregunta:
¿conociste a tu padre?
yo le tengo en una foto
que está junto con mi madre.
La niña sacó la foto
y a ellos se la enseñó
y en aquel mismo momento
ya todo se descubrió.
La señora se fijaba
y a su esposo le decía:
¡nunca creí en la vida
que tu una hija tenías!
Esta niña es hija tuya
no me lo puedes negar
pues te veo en la foto
no me puedes engañar.
El señor quedó suspenso
sin saber que le pasaba
y contemplando la foto
de esta manera hablaba.
Esta niña es hija mía
no hay nada que preguntar
pues ya me has visto en la foto
las pruebas no caben más.
Te pido que me perdones
trátala como una madre
ya que la pobre inocente
hoy a encontrado a su padre.
La señora la decía
ya no tienes que apurarte
que si perdiste la tuya
aquí tienes otra madre.
Al escuchar las palabras
que su señora la hablaba
contenta la pobrecita
la abrazaba y la besaba.
Y volviéndose a su padre
de esta manera exclamó:
¡Yo quería conocerte!
y un fuerte abrazo le dio.
Hija de mi corazón
ya no tienes que sufrir
si buscabas a tu padre
pues ya lo tienes aquí.
Fíjate en esta señora
que es la que tendrás por madre
con ella serás feliz
con tu hermanito y tu padre.
Aquí termina señores
esta pobre relación
ocurrida en Barcelona
en la calle de Aragón.