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Cultura / El Hilorio

Padre que mata a sus hijos

Atención pido señores
un momento por favor
que ahora les voy a explicar
un suceso de dolor.
En la provincia de Burgos
en un pueblo que se llama
Espinosa de Monteros
nombrado por toda España.
Muy cerca de esta ciudad
en una aldea cercana
en muy buena posición
un matrimonio habitaba.
El cual tenía dos hijas
hermosas como azucenas
la mayor se llama Julia
y la más pequeña Elena.
La madre de aquellas niñas
era buena, era una santa
y con amor maternal
a sus hijos adoraba.
Pero en cambio su marido
era de malas entrañas
a su esposa y a sus hijas
muy malos tratos las daba.
Así fue pasando el tiempo
hasta que al fin conoció
una mujer de aquel pueblo
y de ella se enamoró.
Era una mujer mundana
sin alma y sin corazón
y aquel padre sin conciencia
de ella ciego se prendó.
Y desde aquel triste día
este hombre sin corazón
a su esposa y a sus hijas
cruelmente maltrató.
Pero pasado algún tiempo
la pobre madre enfermaba
debido a los malos tratos
que aquel infame la daba.
Y al sentirse fallecer
esta madre desgraciada
transida por el dolor
amargamente lloraba.
Y abrazándose a sus hijas
de esta manera exclamaba:
Qué desgraciadas nacisteis
hijitas de mis entrañas.
Y que solitas os dejo
hijas de mi corazón
en el mundo huerfanitas
sin amparo y sin amor.
Y diciendo estas palabras
a sus hijitas besó
y ahogada por la pena
abrazándolas murió.
Adiós madre de mi alma
las pobres niñas exclaman
que solitas nos dejaste
en el punto abandonadas.
Y entrando en la habitación
aquel padre sin entrañas
a las pobrecitas niñas
de su madre separaba.
Al cabo de algunos días
aquel infame se marcha
a casa de su querida
y de esta manera la habla.
Ya sabes que estamos libres
que es lo que yo deseaba
y ay podemos casarnos
antes hoy que no mañana.
Pues eso no puede ser
le respondió la malvada
pues sabes que entre los dos
una barrera se alza.
Y entre nosotros todo
desde ahora terminado
y mientras vivan tus hijas
no podemos ser casados.
Ya se que tu a mi no me quieres
como yo te quiero a ti
pero tus hijas me estorban
y nunca seré feliz.
Tu por eso no te apures,
la contestó aquel infame
a mis hijas yo me encargo
de quitarlas de delante.
Y ya libres de las niñas
nos vamos al extranjero
y allí felices los dos
en matrimonio nos uniremos.
Ya muy entrada la noche
aquel padre sin entrañas
se marcha para su casa
con intenciones malvadas.
Y cogiendo un gran cuchillo
que se hallaba en la cocina
penetró en la habitación
donde dormían las niñas.
Aquel padre criminal
sin alma ni corazón
a sus inocentes hijas
cruelmente asesinó.
En su última agonía
la niña mayor exclama:
¿porque nos quitas la vida
papaíto de mi alma?.
Sin escuchar los lamentos
de las pobrecitas niñas
aquel corazón de hiena
allí las dejó sin vida.
Y muy tranquilo y sereno
hacia la huerta salió
como si nada pasara
y allí un hoyo cavó.
Y antes que saliera el día
a las dos niñas cogió
con toda tranquilidad
en el hoyo las metió.
Se pasaron unos días
los vecinos más cercanos
al no ver salir a a las niñas
de pronto le preguntaron.
Qué dónde estaban las niñas
y el criminal contestó
que una pariente lejana
ayer tarde las llevó.
Sospecharon los vecinos
que aquello no era cierto
a dar parte a la justicia
se dirigen al momento.
Pronto las autoridades
le registraron la casa
pero por más que buscaron
allí no encontraron nada.
Pero al pasar por la huerta
un vecino se fijó
que había tierra movida
y de pronto contestó.
¡Aquí hay tierra movida
y hay que cavar enseguida!
y al poco tiempo encontraron
el cadáver de las niñas.
Al ver aquel triste cuadro
atónitos se quedaron
sin poder decir palabra
llenos de horror y de espanto.
Pronto las autoridades
detiene a aquel malvado
y los vecinos pedían
que debiera ser ahorcado.
Aquí termina la historia
de este caso criminal
que ha causado sensación
a toda la humanidad.