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Cultura / El Hilorio

La joven de Burgos

En la provincia de Burgos
muy cerca de la montaña
vivía una hermosa joven
que todo el mundo envidiaba.
Sus padres eran muy nobles
queridos de todo el pueblo
más por fin terminó todo
con llanto y con desconsuelo.
Un domingo de mañana
la mandan con el ganado
pero la hermosa pastora
al pueblo no ha regresado.
Le salieron cuatro mozos
sobre ella se abalanzaron
y la llevaron a un bosque
según ella ha contado.
Allí la gozaron todos
y después de ejecutado
la llevan a una cabaña
la atan de pies y manos.
Desmayada con el susto
quedó solita en el bosque
y los traidores marcharon
llegando al pueblo de noche.
Se encontraron con el padre
de la desgraciada joven
le preguntan dónde va
que ya se cierra la noche.
Voy en busca de mi hija
fue con el ganado al bosque
y me voy en busca de ella
antes que cierre la noche.
Si quiere le acompañamos
le contestan los malvados
así la buscamos todos
cada uno por un lado.
Pronto se comunicaron
de llevarle desviado
del sitio dónde se hallaba
y con esto le engañaron.
Al otro día siguiente
dos cazadores pasaron
y sintieron los lamentos
y pronto se encaminaron
al sitio dónde las voces
salían con desconsuelo
cuando vieron a la joven
revolcadita en el suelo.
La desataron las cuerdas
que la tenían sujeta
y la preguntan la causa
de aquella tan grande vileza.
Ella les contó el caso
de lo que había ocurrido
en un profundo letargo
quedaron los dos sumidos.
Se marcharon para el pueblo
llevaron también a la joven
se la entregaron a sus padres
aquellos dos cazadores.
Le preguntan a su hija:
¿quien han sido los malvados?
y ella dijo los que eran
contándoles lo pasado.
Los llevaron a la cárcel
de cadenas les cargaron
y a los buenos cazadores
la propina les han dado.
Se juntaron los del pueblo
todos a la vez gritaron
que paguen esta injusticia
esos cuatro desalmados.
Que después de deshonrada
la dejan en la tristeza
cómo tuvieron valor
de cometer tal vileza.
Adiós provincia de Burgos
que te quedaste sin flores
que deshojaron la fuerza
de aquellos cuatro traidores.
Pastorcitas, pastorcitas,
cuando vayáis por el monte
llevad con que defenderse
al que deshoje las flores.
Aquí termina el relato
de esta linda burgalesa
que vivía en la montaña
como reina de belleza.