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Cultura / El Hilorio

El derecho de nacer

Oigan ustedes señores
este caso sucedió
a un matrimonio muy rico
y a dos hijas que han tenido.
La mayor de las dos hijas
de un joven se enamoró
con tan desgraciada suerte
que su vida marchitó.
El malvado comprendió
que la joven le quería
y con su mala intención
logró lo que el quería.
La joven llegó a notar
que se encontraba en estado
y al saber esto su novio
marchó de allí desalmado.
Ella ocultaba a sus padres
por vergüenza y por temor
pero llegó cierto día
que un baroncito nació.
El padre al saberlo todo
a su hija se dirigió
diciéndola: !tú has manchado
nuestra honra y nuestro honor!
El padre le habló al criado
y este le obedeció
iba a matar a este niño
y para el bosque se marchó.
La criada fue a la cuna
y al niño no encontró
salió corriendo a la calle
y para el bosque marchó.
Ella sabía que el abuelo
al niño no lo quería
y buscando vio al criado
que en sus brazos lo tenía.
!Dame al niño criminal
que te vendes por dinero!
quieres matar a este niño
por orden del caballero.
La criada se fue a Cuba
y allí trabajo buscó
y con grandes sacrificios
a este niño lo crió.
Y cuando fue mayorcito
al colegio lo mandaba
era listo y cariñoso
y el estudio le gustaba.
Un día al salir del colegio
vio al suelo un papel caer
de un señor que allí pasaba
lo cogió y fue hacia el.
Haga el favor caballero
este billete es de usted
cuando salía yo de clase
a sus pies lo vi caer.
Al ver este caballero
la nobleza y honradez
preguntó dónde vivía
y hasta la casa se fue.
Vengo a ayudar a su hijo
si así lo permite usted
a que estudie la carrera
que más le guste a él.
El jovencito estudiaba
con entusiasmo y placer
y el profesor lo quería
al ver la conducta de él.
En todas las asignaturas
sobresaliente salía
a los veinticuatro años
era doctor en cirugía.
Llamaron a este doctor
para un enfermo grave
y al verlo pidió enseguida
una transfusión de sangre.
Viendo que allí no había
quien diera sangre al anciano
el doctor le dio la suya
y la vida le ha salvado.
Restablecido el anciano
se fue a casa del doctor
para pagarle la vida
que con su sangre le dio.
Pero al abrirle la puerta
recibió tal impresión
que le dio un fuerte ataque
y sin habla se quedó.
Había visto a la criada
que con el niño marchó
al que deseara la muerte
y él la vida le dio.
La monja que lo cuidaba
era hija del anciano
sacrificaba su vida
en el hospital trabajando.
Restablecido el enfermo
a Dios gracias le dio
llamando a su hija le dice
tu hijo es el doctor.
Fue tanta la alegría
que esta madre recibió
y mirando hacia el cielo
a Dios las gracias le dio.
La madre y la criada
allí sus palabras tuvieron
y al llevar razón las dos
todo quedó en un acuerdo.
Abrazándolas el hijo
dijo: tengo un corazón
y este será repartido
para siempre entre las dos.
Tú me diste madre mía
el derecho de nacer
y esta madre me ha criado
con sufrimiento y querer.
Ya ven ustedes señores
lo que estos seres sufrieron
por culpa de los errores
que cometió el abuelo.