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Cultura / El Hilorio |
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Oigan ustedes señores
este caso sucedió a un matrimonio muy rico y a dos hijas que han tenido. La mayor de las dos hijas de un joven se enamoró con tan desgraciada suerte que su vida marchitó. El malvado comprendió que la joven le quería y con su mala intención logró lo que el quería. La joven llegó a notar que se encontraba en estado y al saber esto su novio marchó de allí desalmado. Ella ocultaba a sus padres por vergüenza y por temor pero llegó cierto día que un baroncito nació. El padre al saberlo todo a su hija se dirigió diciéndola: !tú has manchado nuestra honra y nuestro honor! El padre le habló al criado y este le obedeció iba a matar a este niño y para el bosque se marchó. La criada fue a la cuna y al niño no encontró salió corriendo a la calle y para el bosque marchó. Ella sabía que el abuelo al niño no lo quería y buscando vio al criado que en sus brazos lo tenía. !Dame al niño criminal que te vendes por dinero! quieres matar a este niño por orden del caballero. La criada se fue a Cuba y allí trabajo buscó y con grandes sacrificios a este niño lo crió. Y cuando fue mayorcito al colegio lo mandaba era listo y cariñoso y el estudio le gustaba. Un día al salir del colegio vio al suelo un papel caer de un señor que allí pasaba lo cogió y fue hacia el. Haga el favor caballero este billete es de usted cuando salía yo de clase a sus pies lo vi caer. Al ver este caballero la nobleza y honradez preguntó dónde vivía y hasta la casa se fue. Vengo a ayudar a su hijo si así lo permite usted a que estudie la carrera que más le guste a él. El jovencito estudiaba con entusiasmo y placer y el profesor lo quería al ver la conducta de él. En todas las asignaturas sobresaliente salía a los veinticuatro años era doctor en cirugía. Llamaron a este doctor para un enfermo grave y al verlo pidió enseguida una transfusión de sangre. Viendo que allí no había quien diera sangre al anciano el doctor le dio la suya y la vida le ha salvado. Restablecido el anciano se fue a casa del doctor para pagarle la vida que con su sangre le dio. Pero al abrirle la puerta recibió tal impresión que le dio un fuerte ataque y sin habla se quedó. Había visto a la criada que con el niño marchó al que deseara la muerte y él la vida le dio. La monja que lo cuidaba era hija del anciano sacrificaba su vida en el hospital trabajando. Restablecido el enfermo a Dios gracias le dio llamando a su hija le dice tu hijo es el doctor. Fue tanta la alegría que esta madre recibió y mirando hacia el cielo a Dios las gracias le dio. La madre y la criada allí sus palabras tuvieron y al llevar razón las dos todo quedó en un acuerdo. Abrazándolas el hijo dijo: tengo un corazón y este será repartido para siempre entre las dos. Tú me diste madre mía el derecho de nacer y esta madre me ha criado con sufrimiento y querer. Ya ven ustedes señores lo que estos seres sufrieron por culpa de los errores que cometió el abuelo. |