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Cultura / El Hilorio

Entrega su hijo a un militar

Pongan atención señores
lo que les voy a explicar
el caso de una señora
y un cumplido militar.
En la estación de Alicante
al tren subió un militar
en un coche de segunda
que para su casa va.
Al ir a tomar asiento
el joven quedó mirando
a una señora muy guapa
que lleva un niño en brazos.
La señora le pregunta:
¿es que va usted con permiso?
y el militar la contesta:
no señora, voy cumplido.
La señora le pregunta:
¿de dónde es el militar?
soy de Almaden de la Loque
provincia de Ciudad Real.
Ella se quedó mirando
y le dice muy risueña
si no tiene inconveniente
¿me quiere dar usted sus señas?
Señora soy de Almaden
me llamo José Giménez
vivo en la calle mayor
número cuarenta y nueve.
Se levanta la señora
le dice con mucha gracia:
¿me quiere coger el niño
mientras bajo a beber agua?
Se pasan cuatro estaciones
la señora no volvió
y el militar con el niño
¿ahora que voy a hacer yo?
Se quedó mirando al niño
dice, no viene tu madre
vio que en su mano derecha
lleva colgada una llave.
Le coge la llave al niño
coge y abre la maleta
y envuelto en unos papeles
llevaba diez mil pesetas.
En los papeles decía
procure al niño criarlo
y si no tiene dinero
lo publique en el diario.
Al llegar a la estación
dónde todos le esperaban
al verlo con aquel niño
la madre le preguntaba.
La novia se aproximó
diciendo estas palabras:
¿Ese niño de quien es?
¡tu me tienes engañada!
Y de la estación al pueblo
les cuenta lo que pasaba
como le dieron al niño
y el dinero que llevaba.
Prepararon ya la boda
enseguida se casaron
y se llevaron al niño
y a biberón lo criaron.
Cuando tiene quince años
le meten en un taller
para que aprenda chofer
que eran los deseos de él.
Cuando ya tuvo el oficio
este marchó a Barcelona
y se colocó de chofer
con una noble señora.
Ya llevaba varios meses
sirviendo en aquella casa
le hacían muchos regalos
por lo bien que se portaba.
Hasta que un día la señora
le ha llamado a su despacho
permita mi atrevimiento
escúchame como te hablo.
Si tú te casas conmigo
como yo no tengo a nadie
todito mi capital
será para ti y tus padres.
El muchacho contestó
con profundo sentimiento
como mis padres son pobres
su petición se la acepto.
Ya que en edad no igualamos
y perdone que hable así
quiero pagarles con algo
lo que ellos hicieron por mi.
La señora se conmueve
y con mucho sentimiento
¿es que usted no tiene madre?
confíeme ese secreto.
Señora si tendré madre
pero buena no será
que siendo yo pequeñito
me entregó a un militar.
La señora le contesta:
tu madre propia soy yo
ven acá dame un abrazo
hijo de mi corazón.
No lo hice por desprecio
lo hice por no manchar
la honra de mi familia
pero me perdonarás.
Perdóname hijo querido
yo no fui una madre mala
por eso dejo dinero
para que a ti te criaran.
Y a los que a ti te criaron
quiero pedirles perdón
y también darles las gracias
por este grato favor.