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Cultura / El Hilorio

El panadero criminal

Muy cerca de Pontevedra
en la aldea Santa Clara
vivía una muchachita
que sin padres se quedara.
Veintiún años tenía
cuando huérfana quedara
con una pequeña herencia
que sus padres la dejaran.
Y trabajaba en el horno
que sus padres la dejaran
y un muchacho panadero
que siempre bien se portaba.
Este al ver que ella era sola
de casamiento la habló
y ella al verse tan solita
también palabra la dio.
Tenía mucha parroquia
que allí en su horno gastaban
todos estaban conformes
que con ella se casara.
La boda se celebró
y el negocio bien marchaba
Dios los a dado una hija
que todo el mundo envidiaba.
Y así vivían felices
muy bien la vida llevaban
hasta hicieron juramento
que jamás se separaban.
Pero un mal día llegó
a este pueblo desdichado
una joven linda y bella
y de él se ha enamorado.
Lo seguía a todas partes
y una noche lo encontró
en las afueras del pueblo
y entonces ella le habló.
Sabrás que yo a ti te quiero
y a la Virgen del Rosario
la pido que seas mío
para hacerte millonario.
Que tengo allá en la Argentina
un inmenso capital
y si tú embarcas conmigo
tú la puedes disfrutar.
Yo sé que eres casado
pero se puede arreglar
y si tú a mi me quieres
lo tienes que demostrar.
Entonces aquel infame
pensando en tanto dinero
la dijo haré lo que quieras
para que veas que te quiero.
Mientras arreglaba todo
para poder embarcar
pensaba de que manera
a su esposa iba a matar.
Y desde aquel triste día
a su mujer maltrataba
y a la pobrecita niña
grandes palizas la daba.
La vida de aquellos pobres
cada día empeoraba
la madre y su pobre niña
sus lágrimas derramaban.
Abrazándose a su hijita
la madre llorosa y triste
besándola la decía
que desgraciada naciste.
Así llorando y sufriendo
en el horno trabajaba
hasta que un día supo
que él con otra embarcaba.
Un día que aquel infame
con la otra paseaba
esta maligna mujer
estos consejos le daba.
Si quieres ser millonario
conmigo te casarás
a tu hija y a tu esposa
al horno las echarás.
Al oír estas palabras
este malvado marchó
pero con mala intención.
Al ver que su pobre esposa
en el horno sola estaba
con un hacha de monte
tremendos golpes la daba.
En ese mismo momento
la pobre niña llegaba
sintió gritar a su madre
y ella se quedó asustada.
Viendo este criminal
que su mujer se moría
agarrándola en sus brazos
en el horno la metía.
La pobrecita mujer
al sentir que se quemaba
con las ansias de la muerte
a su hijita llamaba.
La niña estaba escondida
y oyó gritar a su madre
encontró la puerta abierta
y echó a correr por la calle.
Aquel padre criminal
al ver que su hija escapaba
la ha tirado la macheta
para ver si la mataba.
Y viendo que no la diera
detrás de ella corrió
y arrastrándola del pelo
para el horno la llevó.
Abrió la puerta del horno
al ver que su madre ardía
la pobre niña gritaba
y estas palabras decía:
Madre de mi corazón
ya no te volveré a ver,
la contesta el criminal:
y tú también vas a arder.
El criminal en el horno
metió leña deprisa
para meter a la niña
y convertirla en cenizas.
Ya iba a meterla al horno
un golpe en la puerta oyó
y tapándola la boca
la luz del horno apagó.
Creyendo ser descubierto
con la niña se marchó
por un pasillo del horno
y a la niña acarició.
Entrando en su habitación
dónde su cama tenía
acariciando a la niña
estas palabras decía:
Si no vas a decir nada
al horno no te voy a echar
y te llevo a Barcelona
mañana para embarcar.
Allí tendrás otra madre
que te querrá y es muy rica
y llegando a la Argentina
serás una señorita.
El criminal con la niña
al otro día se marchan
a embarcar a Barcelona
sin que nadir se enterara.
Y pensaba el criminal
de noche al embarcar
a su hija de cinco años
ahogarla en el mismo mar.
Pero al llegar a la fonda
dónde la otra esperaba
al verle entrar con la niña
como una fiera gritaba:
Quita la niña del medio
que si piensas embarcar
si no la echaste al horno
la tienes que asesinar.
La criatura asustada
mamá del alma gritaba
y esta mujer con un trapo
la boca la taponaba.
este padre sin entrañas
tremendo golpe la dio
con la silla en la cabeza
la criatura murió.
Con un serrón en dos trozos
su misma hija partió
y en dos maletas el cuerpo
de la inocente metió.
de noche las dos maletas
iba a tirarlas al mar
para no ser descubierto
y al otro día embarcar.
Cuando las iba a tirar
un carabinero le vio
que llevaba dos maletas
con el fusil le apuntó.
El carabinero le dijo:
abra pronto esas maletas
y aterrado se quedó
cuando las ha visto abiertas.
Y cuando en las maletas
a la niña en trozos vio
el criminal asustado
todo el crimen descubrió.
Y llevando las maletas
a la fonda que paraban
lo llevó el carabinero
donde la otra esperaba.
A los dos los llevan presos
a la Aldea Santa Clara
iban los dos tan contentos
como si nada pasara.
Al verlos llegar al pueblo
los vecinos se juntaron
y cuando abrieron el horno
todos mudos se quedaron.
El cadáver de la esposa
de este hombre criminal
estaba dentro del horno
aún a medio quemar.
Y fue sacado del horno
y al cementerio llevada
y con su madre enterraron
la niña descuartizada.
A la querida argentina
con su amante criminal
ingresaron en la cárcel
para aquel crimen pagar.
Todos los buenos vecinos
de la Aldea Santa Clara
rezan siempre por el alma
de aquellas dos desgraciadas.