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Cultura / El Hilorio |
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Muy cerca de Pontevedra
en la aldea Santa Clara vivía una muchachita que sin padres se quedara. Veintiún años tenía cuando huérfana quedara con una pequeña herencia que sus padres la dejaran. Y trabajaba en el horno que sus padres la dejaran y un muchacho panadero que siempre bien se portaba. Este al ver que ella era sola de casamiento la habló y ella al verse tan solita también palabra la dio. Tenía mucha parroquia que allí en su horno gastaban todos estaban conformes que con ella se casara. La boda se celebró y el negocio bien marchaba Dios los a dado una hija que todo el mundo envidiaba. Y así vivían felices muy bien la vida llevaban hasta hicieron juramento que jamás se separaban. Pero un mal día llegó a este pueblo desdichado una joven linda y bella y de él se ha enamorado. Lo seguía a todas partes y una noche lo encontró en las afueras del pueblo y entonces ella le habló. Sabrás que yo a ti te quiero y a la Virgen del Rosario la pido que seas mío para hacerte millonario. Que tengo allá en la Argentina un inmenso capital y si tú embarcas conmigo tú la puedes disfrutar. Yo sé que eres casado pero se puede arreglar y si tú a mi me quieres lo tienes que demostrar. Entonces aquel infame pensando en tanto dinero la dijo haré lo que quieras para que veas que te quiero. Mientras arreglaba todo para poder embarcar pensaba de que manera a su esposa iba a matar. Y desde aquel triste día a su mujer maltrataba y a la pobrecita niña grandes palizas la daba. La vida de aquellos pobres cada día empeoraba la madre y su pobre niña sus lágrimas derramaban. Abrazándose a su hijita la madre llorosa y triste besándola la decía que desgraciada naciste. Así llorando y sufriendo en el horno trabajaba hasta que un día supo que él con otra embarcaba. Un día que aquel infame con la otra paseaba esta maligna mujer estos consejos le daba. Si quieres ser millonario conmigo te casarás a tu hija y a tu esposa al horno las echarás. Al oír estas palabras este malvado marchó pero con mala intención. Al ver que su pobre esposa en el horno sola estaba con un hacha de monte tremendos golpes la daba. En ese mismo momento la pobre niña llegaba sintió gritar a su madre y ella se quedó asustada. Viendo este criminal que su mujer se moría agarrándola en sus brazos en el horno la metía. La pobrecita mujer al sentir que se quemaba con las ansias de la muerte a su hijita llamaba. La niña estaba escondida y oyó gritar a su madre encontró la puerta abierta y echó a correr por la calle. Aquel padre criminal al ver que su hija escapaba la ha tirado la macheta para ver si la mataba. Y viendo que no la diera detrás de ella corrió y arrastrándola del pelo para el horno la llevó. Abrió la puerta del horno al ver que su madre ardía la pobre niña gritaba y estas palabras decía: Madre de mi corazón ya no te volveré a ver, la contesta el criminal: y tú también vas a arder. El criminal en el horno metió leña deprisa para meter a la niña y convertirla en cenizas. Ya iba a meterla al horno un golpe en la puerta oyó y tapándola la boca la luz del horno apagó. Creyendo ser descubierto con la niña se marchó por un pasillo del horno y a la niña acarició. Entrando en su habitación dónde su cama tenía acariciando a la niña estas palabras decía: Si no vas a decir nada al horno no te voy a echar y te llevo a Barcelona mañana para embarcar. Allí tendrás otra madre que te querrá y es muy rica y llegando a la Argentina serás una señorita. El criminal con la niña al otro día se marchan a embarcar a Barcelona sin que nadir se enterara. Y pensaba el criminal de noche al embarcar a su hija de cinco años ahogarla en el mismo mar. Pero al llegar a la fonda dónde la otra esperaba al verle entrar con la niña como una fiera gritaba: Quita la niña del medio que si piensas embarcar si no la echaste al horno la tienes que asesinar. La criatura asustada mamá del alma gritaba y esta mujer con un trapo la boca la taponaba. este padre sin entrañas tremendo golpe la dio con la silla en la cabeza la criatura murió. Con un serrón en dos trozos su misma hija partió y en dos maletas el cuerpo de la inocente metió. de noche las dos maletas iba a tirarlas al mar para no ser descubierto y al otro día embarcar. Cuando las iba a tirar un carabinero le vio que llevaba dos maletas con el fusil le apuntó. El carabinero le dijo: abra pronto esas maletas y aterrado se quedó cuando las ha visto abiertas. Y cuando en las maletas a la niña en trozos vio el criminal asustado todo el crimen descubrió. Y llevando las maletas a la fonda que paraban lo llevó el carabinero donde la otra esperaba. A los dos los llevan presos a la Aldea Santa Clara iban los dos tan contentos como si nada pasara. Al verlos llegar al pueblo los vecinos se juntaron y cuando abrieron el horno todos mudos se quedaron. El cadáver de la esposa de este hombre criminal estaba dentro del horno aún a medio quemar. Y fue sacado del horno y al cementerio llevada y con su madre enterraron la niña descuartizada. A la querida argentina con su amante criminal ingresaron en la cárcel para aquel crimen pagar. Todos los buenos vecinos de la Aldea Santa Clara rezan siempre por el alma de aquellas dos desgraciadas. |