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Cultura / El Hilorio

Dos mil millones de la muerta

Quien quiera ganar dinero
de manera descansada
que no deje de leer
lo que el romance detalla.
Dos mil millones de francos
en un solo año se ganan
mientras se come y se bebe
de manera descansada.
Pero vamos a la historia
de una mujer desgraciada
que al morir dejó sus bienes
a quien quiera acompañarla.
Lucie Desmarins vivía
de los suyos alejada
en un castillo francés
sola con unas criadas.
A los dieciocho años
a París fue trasladada
presentóse en sociedad
y un joven de amor la habla.
En el bosque de Bolonia
daban grandes caminatas
diciéndose mil ternezas
bajo la luna de plata.
Pero a los seis meses justos
el novio se suicidaba
dejando a la pobre Lucie
por el suceso apenada.
La muchacha quedó sola
sin padres que la mimaran
sin familia y sin amigos
infeliz y millonaria.
Otro novio la corteja
vuelve la luz a su alma
pero ese novio se muere
y ella queda desolada.
Una leyenda se forja
alrededor de la dama
que es una mujer que lleva
la muerte por donde pasa.
Ningún hombre se la acerca
ninguno se la declara
ella se aísla del mundo
y en el castillo se enclaustra.
Después regresa a París
y sola y abandonada
a fines del año veinte
muere la pobre muchacha.
En el viejo cementerio
de Pere Lechaisa ya descansa
allí reposa tranquila
tras ser embalsamada.
Mil presuntos herederos
al morir Lucie reclaman
en busca de la fortuna
inmensa que ella dejara.
Pero se abrió el testamento
y todas las esperanzas
se fueron de pronto al suelo
al saber que no heredaban.
Dos mil millones dejó
a quien cumpliera una cláusula
escrita en el testamento
que de este modo rezaba:
Disfrutará la fortuna
la persona que pasara
un año junto a mi lado
sea familiar o extraña.
Del panteón no saldrá
tarde, noche ni mañana
no recibirá visitas
más puede recibir cartas.
Todo lo que el candidato
pida en la prueba se paga
de la fabulosa herencia
que ha dejado la finada.
Puede comer y beber
cuanto quiera (que no es nada)
leer, escribir, recitar
y hasta bailar sevillanas.
Un aparato de radio
se le llevará a la estancia
y sin guía comercial
ni animadores sin gracia.
En fin que se puede hacer
lo que a uno le dé la gana
menos recibir visitas
porque eso es cosa vedada.
Varios lo han intentado
uno duró dos semanas
otro duró tres meses
medio año otro, pero nada.
Con que la cosa está en pie
dos mil millones aguardan
al que quiera acompañar
a la muerta millonaria.
Aquel que quiera ser rico
ya las puertas tiene francas
no hay que segar ni picar
y la carrera no es larga.
Estar tumbado de noche
en limpia, en blanda cama,
de la cama a la cheslón
y de esta a la butaca.
Comer como un heliogábalo
beber sin tino ni tasa
no dar golpe en doce meses
y al año ... por la chatarra.