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Cultura / El Hilorio

Ave María Purísima

Era la primera vez
que de su casa salía
a pedir una limosna
la pobre inocente niña.
tenía cinco o seis años
y era en extremo muy linda
con su cabellera de oro
y su rosada carita.
Su madre desde la cama
le dijo, vete hija mía
a pedir una limosna
por las calles de la villa.
Porque ya no queda en casa
ni dinero ni comida
y yo no puedo salir
por estar algo enfermita.
Pues si yo estuviera buena
entonces lo ganaría
ve diciendo por las puertas
Ave María Purísima.
Y cuando respondan dentro
sin pecado concebida
añades una limosna
para mi madre enfermita.
Y no olvides, mi tesoro,
las gentes caritativas
te darán alguna cosa
de dinero o de comida.
La madre se echó a llorar
besó en la frente a la niña
procura venir prontito
hijita del alma mía,
pues para que tú comieras
estuve sin comer dos días.
La niña besó a su madre
y enjugó una lagrimita
y al marchar dijo llorando
así lo haré madre mía.
Era el ocho de diciembre
y era una tarde muy fría
cuando por primera vez
salió a mendigar la niña.
No había gente por las calles
de la populosa villa
y si algunos las cruzaban
era embozados y aprisa.
Fue llamando en varias puertas
más nadie la respondía
porque sin duda su voz
desde dentro no se oía.
Como era tan pequeña
no alcanzaba su manita
a golpear los picaportes
ni a sonar las campanillas.
Medio llorando de frío
llegó la inocente niña
a un palacio muy hermoso
que a ella tal la parecía
dónde había mucha gente
en el suelo de rodillas.
Contestando a un sacerdote
que en un librito leía
dijo con voz temblorosa
Ave maría Purísima.
Quédose toda la gente
en éxtasis tan sumisa
respondiendo los de dentro
sin pecado concebida.
Todos según su fortuna
le dieron algo a la niña
y muchos la acompañaron
hasta su linda casita
felicitando a su madre
prometieron asistirla.