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Cultura / El Hilorio

El caso de Julio y Julia

Pongan atención señores
con lo que voy a explicar
un suceso que ha ocurrido
con un joven militar.
En un pueblecito asturiano
allí una niña nació
y sus padres al momento
la vistieron de barón.
Pues según la gente dice
esta familia tenía
un pariente que es muy rico
y era tío de la niña.
Pues este señor tan rico
a la familia la habló
que dejaría su fortuna
al primer hijo varón.
Entonces aquellos padres
llevados por la codicia
la vistieron de varón
ocultando que era niña.
Julio la ponen por nombre
siendo Julia el verdadero
al cumplir los cuatro años
ya la mandan al colegio.
Estudiaba con afán
en aquel mismo colegio
allí todos le apreciaban
por su buen comportamiento.
Al cabo de mucho tiempo
le llevó la inclinación
que tenía que ser chofer
lo que pronto consiguió.
Al cumplir los veinte años
a la mili se alistó
al parque de automovilismo
a Valladolid marchó.
Desde que al cuartel llegó
era digno de admirar
cumpliendo con sus deberes
como bravo militar.
De chofer para su coche
un superior le cogió
cumpliendo con sus deberes
como era su obligación.
Julio duerme en el cuartel
con todos sus compañeros
y todos le quieren mucho
por sus buenos sentimientos.
En unión de sus amigos
las tabernas visitaba
copa va y copa viene
como si nada pasara.
Tenía sus varias bromas
como es de suponer
pero nadie descubrió
de que era una mujer.
Al cabo de algunos meses
Julio una novia se echó
era una chica muy guapa
que de él se enamoró.
Se cogían del bracete
y por la calle marchaban
como dos enamorados
siempre al cine la llevaba.
Así fue pasando el tiempo
y así la mili cumplió
cuando menos lo pensaba
el caso se descubrió.
Allí en el mismo cuartel
una cartera faltó
conteniendo algún dinero
y toda la documentación.
El coronel ordenó
que todos se desnudaran
para encontrar al ladrón
que la cartera robara.
Pero Julio dijo no.
¡Desnúdate enseguida
no quieras quedar mal
por sólo esta tontería!
Y Julio le contestó:
no me desnudaré
sepa usted coronel
que yo soy una mujer.
Vamos Julio no bromees
porque te puede pesar
sabes que en estas cosas
no se puede bromear.
Y julio le contestó:
yo no quiero bromear
lléveme usted a su casa
y lo puede comprobar.
Todos los allí presentes
atónitos se quedaban
todos con la boca abierta
sin decir una palabra.
Que han estado tanto tiempo
y sin llegar a saber
durmiendo tranquilamente
al lado de una mujer.
Aquí termina la historia
de este caso tan raro
ocurrió no hace mucho tiempo
con una mujer soldado.