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Cultura / El Hilorio

Las de Rosina

Ya venimos de la guerra de África
porque todo lo vende el amor
voy en busca de una rosa blanca
que me tiene robado el amor.
Al partir para la guerra, Rosina,
me jurabas que no me olvidabas
y ahora vengo a casarme contigo
y me encuentro que ya estás casada.
Yo casada casadita estoy
más la culpa yo no la he tenido
que juraron quitarme la vida
si seguía hablando contigo.
Yo casada casadita estoy
a la fuerza me hicieron vencer
me he casado en la flor de mi vida
con un hombre que yo nunca amé.
¿No te acuerdas del mantón de lana
que de novios yo te regalé?
Si me acuerdo del mantón de lana
y de varios regalos también.
¿Dónde está el pañuelito de seda
que desde África yo te mandé?
Ya que me has olvidado Rosina
el pañuelo devuélvemele.
Dame un beso Rosina encarnada
dame un beso de esos de tu amor
que aunque tu pecho ya toque otro hombre
en tus labios quiero tocar yo.
Ese beso de amor que me pides
ahora y nunca te lo debo dar
pues ya sabes que soy casadita
y solo a un hombre se le debe amar.
Ese beso de amor que me niegas
ahora y nuca me lo debes negar
y si no con mi mano derecha
en tu pecho clavaré un puñal.
Si tu traes puñal de dos filos
y la muerte me vienes a dar
matarás una fiel criatura
que inocente de todo esto está.
Yo no mato una fiel criatura
que es un ángel que vive inocente
cuando nazca y en el mundo exista
a ti sola te daré muerte.
A los quince días
de una niña más bella que el sol
y por nombre la pusieron Rosa,
Rosa como su padre mandó.
A los quince días salió a misa
y su novio al encuentro salió.
Buenos días Rosina encarnada
ahora vengo a lograr intención.
¡No me mates por Dios no me mates
que ese beso ya te lo daré!
!No me mates por Dios no me mates
que ese beso ya te lo daré!
Ya no quiero besos de ninguna
lo que quiero es lograr mi intención
y sacando un puñal de dos filos
en el pecho fue y se lo clavó.
A los pocos momentos del crimen
su marido venía implorando:
dime, dime Rosina encarnada
dime, dime ¿quién te ha matado?
Aquel hombre que yo más quería
aquel hombre que yo le juré
que con ningún otro me casaría
mientras en el mundo existiera él.