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Cultura / El Hilorio

Juana y Antonio

Sagrada Virgen del Carmen
aurora de la mañana
que con tus rayos alumbras
al que Contrito te llama.
Eres fuente de piedad
que misericordia manas
para lavar los pecados
con tus cristalinas aguas.
Madre de grande poder
hoy te pedimos con ansia
que mi pobre entendimiento
ilumines con tu gracia.
Para poder escribir
esta pequeñita plana
y el grande poder que tienes
y algunos hombres profanan.
Atención noble auditorio
en esta primera plana
contaremos el milagro
que la Virgen Soberana.
Obró con una devota
y la cual fue cautivada
en un ingenio de negros
como diré sin tardanza.
Fue nacida en Nolite
de familia muy honrada
era bella criatura
por nombre la dieron Juana.
Desde que fue pequeñita
con mucha devoción ama
aquella Virgen del Carmen
todos los días rezaba.
Pues con esta santa vida
iba creciendo la Juana
sin laureles y sin vicios
la triste vida pasada.
Llegando a 21 años
los cielos la preparaban
un pobre joven honrado
Con quien debe ser casada.
Siendo gusto de sus padres
fue la boda celebrada
con Antonio Pijadilla
quedó la joven casada.
Pero a los 14 meses
tuvo la grande desgracia
el marido se lo llevan
a la guerra sin tardanza.
Aquí Juana los lamentos
los suspiros y las ansias
en vivo llanto deshecha
quedaba la esposa Juana.
El sentimiento más grande
es que estaba embarazada
y que se quedaba sola
la triste y desamparada.
Pero como Dios no olvida
aquellos que con él andan
el tiempo iba transcurriendo
sin que la faltara nada.
Acercándose la hora
desembarcaba la Juana
quedando sin novedad
al mundo trajo una infanta.
Era tan bella y hermosa
que su madre enamorada
quedo al ver la criatura
con la cual se consolaba.
Antonio cuando podía
algún dinero mandaba
y así se iba valiendo
y con ello se arreglaba.
El primer día de Mayo
ha recibido una carta
con la triste novedad
que el marido la contaba:
Sabrás esposa querida
que la semana pasada
tuvimos una refriega
en la cual me hirió una bala.
Y quedé muy mal herido
y así me encuentro en la cama
ya no me verás esposa
amada y querida Juana.
Adios no te digo más
a la Virgen Soberana
la ruegues por mi salud
que la perdí en la campaña.
Y a la vuelta de correo
me dirás como te hallas
que en Jerarchena te espero
hospital de las desgracias.
Dejemos aquí a Antonio
y volvamos a la Juana
que con lamentos y penas
a su niña se abrazaba.
Deshecha en su vivo llanto
la decía estas palabras:
hija ya no tienes padre
permitidme Virgen Santa
poderle volver a ver
en esta querida patria
aunque pase mas trabajos
que de arenas tiene el agua.
Tengo de ir a buscarle
donde dice que se halla
y atrapando algún recurso
cogió el rosario y la estampa.
De aquella Virgen del Carmen
que jamás se la olvidaba
y además el vestuario
ella, y la niña llevaban.
De aquella blanca paloma
que la sirva de compañía
en el camino tan largo
que con gusto caminaba.
El primer día de Junio
con salud desembarcaban
victoriosa de su viaje
en el muelle de la Habana.
A todo el mundo que veía
muy triste les preguntaba
si la darían noticia
por donde se caminaba.
Al pueblo de Jerarchena
que si muy lejos estaba
muchas leguas hay que andar
cerros, montes y montañas.
Hallara algunos ingenios
por sendas extraviadas
pueblos pequeños y casas
y gentes para preguntarlas.
Pero nada la hace miedo
ninguna cosa la extraña
porque la Virgen del Carmen
fuerza y valor la daba.
Emprendió la emisiva
pasando montes y montañas
navegó hasta cinco días
con paciencia cristiana.
Ya cerca de Jerarchena
como a seis legua estaba
y al otro día siguiente
tuvo la grande desgracia.
El cielo cubrió una manta
y las nubes empañadas
despedían una lluvia
con tantísima abundancia
que la obliga a refugiarse
en un ingenio que hallaba
dónde muelen el azúcar
y hacen bebidas de caña.
Allí pide por favor
viendo la noche cercana
si la dan alojamiento
hasta ver si a la mañana
hace para caminar.
Al amo razón la pasan
de aquel desgraciado ingenio
y la mandó que pasara.
La dieron pues de cenar
la prepararon la cama
así pasó aquella noche
y a la siguiente mañana
se levantó con dictamen
y con idea animada
de llegar a Jerarchena.
Pero la lluvia no para
de modo que hubo de estarse
en el ingenio la Juana
todo el día por salir.
Y por la tarde la llama
a su cuarto y la dice
española hermosa y blanca
desde que te vi ayer tarde
que me robaste el alma.
Si gozara tu hermosura
te daría muchas galas
y serias mi querida
y de mis riquezas ama.
Le contestó muy resuelta
el dinero y las alhajas
todo queda en este mundo
para el otro eso no es nada.
Pues yo no puedo servirle
aunque estoy en tierra extraña
no perderé mi conducta
primero me suicidaba.
Viendo esto el renegado
lleno de soberbia y rabia
la mandó salir del cuarto
dándola una bofetada.
Y llamando al mayordomo
de esta manera le habla:
Que no la dejen salir
y que la pongan mañana
al trabajo más pesado
y poco de comer darla
y cuando no pueda andar
la preparen una vara.
El mayordomo dispuso
de ponerla una palanca
con ella mueve una peña
con ella muele la caña.
Y cuando no quiera andar
un negro con una vara
va arreándola detrás
como un animal la tratan.
Y cuando llega la noche
se encuentra tan fatigada
del trabajo y de los palos
que los malvados la daban
que las ganas de comer
del todo se la quitaban.
Así que a la criatura
no tiene leche que darla.
Cuarenta días estuvo
en la prisión desgraciada
sin tener más alimento
que frutas, borona y agua.
Los castigos y trabajos
con paciencia los llevaba
ofreciéndolos a Dios
y a su madre soberana.
Como podría salir
de la desgraciada casa
para poder conseguir
esta idea se formaba.
Daré muerte al mayordomo
después haré lo que haga
que para destetar el jato
es bueno matar la vaca.
Se acordó que en el bolso
conservaba una navaja
y una noche al primer sueño
cuando dormidos estaban
se levantó y a nueve negros
que con ellos trabajaba
durmiendo en el mismo cuarto
los gañones les cortaba.
Pasó al cuarto de los hombres
y acercándose a la cama
al mayordomo le dio
hasta trece puñaladas.
Siete negros que también
en el mismo cuarto estaban
durmiendo como borregos
no daban cuenta de nada.
Hizo con ellos lo mismo
y entonces quedó por ama
cogió las llaves y abriendo
a la calle se marchaba.
Dejemos aquí el ingenio
con el luto y la desgracia
con las diecisiete muertes
y volvamos a la Juana.
Cuando se vio en libertad
con su niña caminaba
una noche tan oscura
sin saber dónde se hallaba.
Temiendo ser cogida
así que vio la mañana
en un bosque se metió
dónde estuvo refugiada.
Tres días en sin saber
por dónde ir que bien vaya
para alimento tenía
la fruta que ella buscaba.
Al cabo de cuatro días
dos niños con sus morrales
que iban en busca de fruta
llegaron a tropezarla.
A los cuales preguntó
dónde iban, qué buscaban.
Y los niños la contestan
frutas que llevar a casa.
Pues yo he venido a paseo
y ahora me voy para casa
les dijo con disimulo
porque nada sospecharan.
Y cuando dieron la vuelta
a sus padres les contaban
que en el monte habían visto
una mujer, sospechaban
si sería la española
que causó tantas desgracias
en el ingenio de negros
por eso estaría ocultada.
Del pueblo de Rijas salen
con gran soberbia y rabia
en el monte la encontraron
dónde decían que estaba.
Para el pueblo la llevaron
declaración la tomaban
la sentenciaron a muerte
aquella gente malvada.
En la cárcel la metieron
de prisiones la cargaban
con grillos y con cadenas
a una columna la amarran.
A la niña la dejaron
en aquel sitio tirada
que el corazón de la madre
al verla se la saltaba.
Ya dije en la primera parte
cómo quedaba la Juana
en el triste calabozo
el suelo con llanto regaba.
Y cuando viene la noche
las prisiones la quitaban
para que pueda alimentar
a la niña desgraciada.
Con grillos y con cadenas
las puertas las sujetaban
parte que no se les marche
y no les sirvió de nada.
Y cuando sola se vio
con su niña se abrazaba
deshecha en su vivo llanto
la decía estas palabras:
¡Oh consuelo de mi vida,
regalo de mis entrañas,
si no te hubiera tenido
mi pena no sería tanta!
Y postrada de rodillas
con las manos levantadas
a los cielos dirigió
su triste y pobre mirada.
Así rezaba el rosario
que nunca se la olvidaba
y acabada la oración
en alta voz exclamaba:
¡Sagrada Virgen del Carmen!
hermosísima zagala
madre del cielo y la tierra
consuelo de quien te llama.
Aquí tienes a esta sierva
afligida y angustiada
sin más amparo que el tuyo
en tus manos soberanas.
Espero de que me lleves
ante el juez divino mi alma
porque bien sabes que yo
tengo la muerte cercana
recoge pues a esta niña
no tiene culpa de nada.
Y dichas estas razones
de claridad se llenaba
también de olores fragantes
el calabozo dónde estaba.
Y había una gran señora
y con muy suaves palabras
la dice repara y mira
y escucha quien te llama.
Yo soy la Virgen del Carmen
aquella que tanto llamas
con tus rezos y oraciones.
Va la devota y levanta
yo no merezco señora
que tal visita me hagas.
Siendo yo vil criatura
pobre y miserable esclava
con tus rezos y oraciones
hiciste que yo bajara
de los cielos a la tierra
que amor con amor se paga.
Ya puedes salir de aquí
ya tienes la puerta franca
sin temor a los trabajos
y castigos que te aguardan.
Y cuando estés allá afuera
verás una estrella clara
que relumbra como el sol
ella será tu compañía.
Síguela y te llevará
a donde está tu campaña
de españoles, y verás
te han de recoger sin falta.
Adiós no te digo más
cuando a Jarchena vayas
hallarás a tu marido
con salud, sano y sin falta.
Sin más desapareció
y la española quedaba
con gusto y con alegría
y con afán navegaba
dirigiéndose a la estrella.
Como dos horas andaba
y cuando llegaba el día
a la centinela hallaba
y ellos la sorprendieron
como es justo que se haga.
¡Quien vive! y ella responde:
De español ¡viva España!
¡y mueran los insurgentes!
Y contando lo que pasa
al teniente capitán
al cual a llamarla manda
para que le haga relación
que es lo que busca o que aguarda.
Señor yo soy española
en Nolite fui criada
con Antonio Pijadilla
allí mismo fui casada
el cual por su mala suerte
a la guerra le llevaban
y en el hospital se encuentra
herido por una bala.
Hace tres meses y tres días
que he salido de mi casa
sólo por verlo, y no puedo
porque ordenó la desgracia
de meterme en un ingenio
en dónde fui castigada.
Hice diecisiete muertes
una noche y me marchaba.
Me cogieron prisionera
y a morir me sentenciaban
pero la Virgen del Carmen
me ha traído a vuestras plantas.
Para que mejor lo crea
daré otra señal más clara
ya está sano mi marido
aunque agonizando estaba.
Hicieron las diligencias
y a Jarchena llegaban
para ver si era verdad
lo que la española contaba.
Antonio ya estaba bueno
que alegría, que algazara
los dos en llantos deshechos
cariñosos se abrazaban.
El pobre Antonio la dice
esposa mía del alma
como tan largo has venido
a esta tierra tan lejana.
Tu cariño me ha traído
cuando supe tu desgracia
quisiera verte morir
aunque pasara mil ansias.
Con gusto se hacen las cosas
y vamos a lo que falta.
Dieron parte al general
el cual dispone y manda
que la lleven si es su gusto
a la ciudad de La Habana
y en la estación la preparen
a la referida Juana.
En lo que la guerra exista
tres pesetas las asignaban
para que pueda valerse.
Y a su marido le daban
los galones de sargento
y volvió a tomar las armas
con alegría y contento
a todos las gracias daba.
Dispusieron que el ingenio
dónde estuvo la Juana
fuego habían de ponerle
y quemar a cuantos haya.
Aquí termina la historia
de esta verdadera plana
en dónde el autor les pide
que le perdonéis sus faltas.