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Cultura / El Hilorio

Las de la asadura

En un pueblo de Galicia
que la letra no declara
en el pasado diciembre
tuvo lugar esta infamia.
En una pequeña aldea
de aquella pobre montaña
hija de humilde familia
una joven habitaba.
Esta tenía relaciones
con un mozo postinero
que aunque no era de lejos
habitaba en otro pueblo.
Habló con ella dos años
y cuando le dio la gana
dejó de hablar con ella
y a otras festejaba.
Entonces aquella joven
por fortuna o por desgracia
otro mozo de su pueblo
a empezado a cortejarla.
Con interés verdadero
noche y día la rondaba
tratando el casamiento
como la iglesia lo manda.
Pero al saberlo el otro
quiso volver a rondarla
y seguir las relaciones
que ya tenía olvidadas.
Pero aquella buena moza
sus ofertas rechazaba
por sus malos precedentes
y por que no le gustaba.
Pero el con mucho afán
de convencerla trataba
y al sentirse despreciado
juró de tomar venganza.
Tú para mí no serás
la decía aquel infame
pero también te aseguro
que no serás para nadie.
La joven no le hizo caso
y el tiempo se fue pasando
hasta que un día fatal
sola se vio en sus manos.
Cogiendo leña en el monte
aquella infeliz se hallaba
cuando aquel león sangriento
sobre ella se abalanza.
Es difícil comprobar
lo que allí ha sucedido
pues solo el cielo y la selva
son del suceso testigos.
Sin temer a la justicia
aquel hombre vengativo
con valor y sangre fría
hizo de ella lo que quiso.
Sin escuchar sus lamentos
aquel insensato ser
la ha arrebatado la vida
de una manera cruel.
Con un sangriento cuchillo
de arriba abajo la abrió
y muy sereno y tranquilo
la asadura la sacó.
LA envuelve en un pañuelo
y con ella se marchó
muy tranquilo para el pueblo
aquel salvaje traidor.
A poco de anochecido
entró en una taberna
y le dice a la señora
que le prepare la cena.
Traigo yo aquí una asadura
me la tiene que arreglar
voy a llamar a un amigo
para que venga a cenar.
Se fue en casa del novio
que pronto se iba a casar
con la joven que aquel infame
acababa de matar.
Tienes que venir conmigo
esta noche a cenar
pero el mozo al oír esto
empezó a desconfiar
porque sabia que el era
en sus amores rival.
Al momento se prepara
y le ha ido a acompañar.
Llegaron a la taberna
y se pusieron a cenar
como si nada pasara
con toda tranquilidad.
Al terminar la comida
le dice aquel asesino
ahora mal que te pese
tienes que venir conmigo.
Adonde estaba el cadáver
engañado le llevó.
Conoces a esa persona
sonriendo preguntó.
La mujer que más quería
el mozo le contestó
asombrado ante aquel cuadro
que daba pena y dolor.
Pues bien poco la querías
le respondió aquel traidor
porque hace pocos momentos
la comiste el corazón.
Pues como la ves a ella
a ti te voy a poner
para que así los dos juntos
paséis al luna de miel.
Déjame hacer un cigarro
te lo pido por favor
y fumarlo contemplando
la mujer de mi ilusión.
Puedes fumarlo tranquilo
el otro le contestó
y me darás otro a mi
y así fumaremos los dos.
Para sacar el tabaco
echó la mano al bolsillo
y en vez de sacar cigarros
le disparó varios tiros.
El otro cayó al suelo
dando gritos de dolor
con al pistola en la mano
sin lograr su intención.
Y aquel mozo atolondrado
para el pueblo se marchó
y a los vecinos da cuenta
de todo lo que pasó.
Y al otro día siguiente
a la fuerza se entregó
cumpliendo con sus deberes
en la cárcel ingresó.
La tabernera y otros varios
que allí los vieron cenar
a favor del pobre mozo
todos van a declarar.
Aquí se acaba el relato
de est tan triste suceso
que lleva su indignación
a los más remotos pueblos.